El oxígeno constituye un 21% del volumen o el 23,15% en masa de la atmosfera, el 85,8% en la masa de los océanos (el agua pura contiene un 88.8% de oxigeno), el 46,7% en masa de la corteza terrestre (como componente de la mayoría de las rocas y minerales). El oxígeno representa un 60% del cuerpo humano. Se encuentra en todos los tejidos vivos. Casi todas las plantas y animales, incluyendo los seres humanos, requieren oxígeno, ya sea en estado libre o combinado, para mantenerse con vida.
Los arrecifes de coral se han visto afectados recientemente por el blanqueo, que consiste en la decoloración o pérdida de las zooxanthellas simbióticas.
La causa de estos amplios casos de blanqueo es desconocida; se han sugerido como posibles motivos la polución, el calentamiento global y la radiación ultravioleta.
Las selvas, los bosques y los corales son los pulmones del mundo, pero el cambio climático podría acabar con ellos.
La temperatura óptima para el crecimiento del coral se sitúa entre 26 y 27°C. Se ha demostrado que las temperaturas por encima de los 29° C puede causar estrés en los corales, y pueden intensificar el proceso de la fotosíntesis que llevan a cabo las zooxanthellas simbióticas, dando lugar a grandes concentraciones de toxinas de radicales libres en el tejido del coral.
No sólo los corales, sino todos los organismos de los arrecifes podrían perder su hábitat a consecuencia de estos blanqueos, ya que la estructura de carbonato cálcico de los arrecifes se pierde debido a la erosión.
En cuanto al efecto negativo del calentamiento global se han realizado ensayos para evaluar niveles de estrés celular con el fin de tener un pronóstico y tomar medidas tendientes a reducir el impacto del mismo en los arrecifes.
La presión ejercida por condiciones de incrementos anómalos en la temperatura superficial del mar sobre las comunidades arrecifales cada vez se presenta con mayor intensidad y frecuencia. Dichos eventos han tenido efectos negativos sobre estos ecosistemas, y es por esto que hay una urgente necesidad de comprender los mecanismos celulares que le permiten al organismo sobrevivir durante el estrés antes de que el blanqueamiento sea evidente. Para tener un primer conocimiento del efecto del incremento de la temperatura sobre los corales del Pácifico central mexicano, se evaluó la actividad de la CuZnSOD en fragmentos de Pocillopora verrugosa sometidos a condiciones de estrés experimental (31°C) y a condiciones sin estrés. Los resultados mostraron un incremento en la actividad de la CuZnSOD desde las 18 horas de exposición al estrés (31°C), mientras no se observó un incremento en la actividad a los 28°C.
Dichos resultados permitieron evaluar los niveles máximos de la actividad de la CuZnSOD que puede mantener el hospedero previo a que expulse al endosimbionte (género Symbiodinum) como acción de defensa para evitar daños celulares asociados al estrés oxidativo. Con los resultados encontrados se puede establecer que la CuZnSOD puede ser utilizada como un marcador celular para evaluar los niveles de estrés, previo al blanqueamiento, en las comunidades coralinas de la región.
Por otra parte los bosques están íntimamente ligados al cambio climático. Los cambios que se producen en el clima mundial están afectando a los bosques debido a que las temperaturas medias anuales son más elevadas, a la modificación de las pautas pluviales y a la presencia cada vez más frecuente de fenómenos climáticos extremos.
Al mismo tiempo, los bosques y la madera que producen atrapan y almacenan bióxido de carbono, con lo cual contribuyen considerablemente a mitigar el cambio climático.
En el reverso de la medalla sucede que la destrucción, explotación excesiva o incendio de los bosques puede producir bióxido de carbono, gas responsable del efecto invernadero.
Los combustibles fósiles liberan bióxido de carbono al quemarse e incrementan la presencia de este gas en la atmósfera que, a su vez, contribuye al calentamiento del planeta.
Los árboles y bosques ayudan a mitigar estos cambios al absorber el bióxido de carbono en la atmosfera y convertirlo, a través de la fotosíntesis, en carbono que "almacenan" en forma de madera y vegetación. Este proceso se denomina "fijación del carbono".
Una buena gestión puede ayudar a combatir el cambio climático mediante repoblación forestal (plantar nuevos árboles) y reforestación (volver a plantar zonas deforestadas), además de evitar la tala de árboles.
En las zonas tropicales en particular, donde la vegetación crece con rapidez y, en consecuencia, elimina el carbono de la atmosfera con mayor celeridad, plantar árboles puede eliminar grandes cantidades de carbono de la atmosfera en un tiempo relativamente breve. En este caso los bosques pueden almacenar hasta 15 toneladas de carbono por hectárea al año en su biomasa y en la madera.
La FAO y otros grupos de expertos han estimado que la retención mundial de carbono producida por la disminución de la deforestación, el aumento de la repoblación forestal y un mayor número de proyectos agroforestales y plantaciones podrían compensar un 15% de las emisiones de carbono producidas por los combustibles fósiles en los próximos 50 años.
En conclusión, los árboles no sólo proveen de oxígeno, sino protegen y mitigan el calentamiento global que afecta directamente a los arrecifes de coral. La reforestación y las medidas de estrés sobre el coral, son esfuerzos que se llevan a cabo para poder mitigar la pérdida de oxígeno.
Bibliografía:
Food and Agriculture Organization of the United Nations. Recuperado de: http://www.fao.org/
Rodríguez, A. P. (2013). Daño oxidativo asociado al estrés térmico en Pocillopora verrugosa en el Pacífico mexicano. Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-38802013000100009
"Oxígeno". MicrosoftⓇ EncartaⓇ 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008.
"Arrecife de coral". MicrosoftⓇ EncartaⓇ 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008.
"Coral". MicrosoftⓇ EncartaⓇ 2009 [DVD]. Microsoft Corporation. 2008.




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