Los residuos se definen en la
Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) como
aquellos materiales o productos cuyo propietario o poseedor desecha y que se
encuentran en estado sólido o semisólido, líquido o gaseoso y que se contienen
en recipientes o depósitos; pueden ser susceptibles de ser valorizados o
requieren sujetarse a tratamiento o disposición final conforme a lo dispuesto
en la misma Ley (DOF, 2003). En función de sus características y orígenes, se
les clasifica en tres grandes grupos: residuos
sólidos urbanos (RSU), residuos de manejo especial (RME) y residuos peligrosos
(RP).
Los residuos sólidos urbanos (RSU) son los que se generan en las casas habitación como resultado de la eliminación de los materiales que se utilizan en las actividades domésticas (por ejemplo de los productos de consumo y sus envases, embalajes o empaques) o los que provienen también de cualquier otra actividad que se desarrolla dentro de los establecimientos o en la vía pública, con características domiciliarias, y los resultantes de las vías y lugares públicos siempre que no sean considerados como residuos de otra índole (DOF, 2003). Entre los principales impactos de los RSU sobre la población y los ecosistemas están: generación de contaminantes y gases de efecto invernadero, adelgazamiento de la capa de ozono, contaminación de los suelos y cuerpos de agua, proliferación de fauna nociva y transmisión de enfermedades. A nivel nacional al año 2011, los estados con más generación de RSU son: Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara, Nuevo León y Veracruz, véase el siguiente mapa.
Los Residuos de Manejo Especial (RME) están
definidos en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos
(LGPGIR) como aquéllos generados en los procesos productivos que no reúnen las
características para ser considerados residuos sólidos urbanos o peligrosos, o
que son producidos por grandes generadores de residuos sólidos urbanos (DOF, 2003).
Las principales fuentes de origen de los RME que la Ley General para la
Prevención y Gestión Integral de Residuos categoriza, son: residuos de rocas y
sus derivados para la fabricación de materiales de construcción, los de
servicio de la salud, los provenientes de las actividades pesqueras, agrícolas,
silvícolas, forestales, avícolas, ganaderas, incluyendo los residuos de los
insumos utilizados en esas actividades, residuos de los servicios de
transporte, así como los generados a consecuencia de las actividades que se
realizan en puertos, aeropuertos, terminales ferroviarias y portuarias y en las
aduanas, lodos provenientes del tratamiento de aguas residuales, residuos de
tiendas departamentales o centros comerciales generados en grandes volúmenes,
residuos de la construcción, mantenimiento y demolición en general, residuos
tecnológicos provenientes de las industrias de la informática, fabricantes de
productos electrónicos o de vehículos automotores y otros que al transcurrir su
vida útil, por sus características, requieren de un manejo específico. Entre el
periodo del 2006-2012 el mayor volumen de generación anual promedio
correspondió a las excretas de ganado (porcino y bovino lechero; cerca de 66.7
miles de toneladas), seguido por papel y cartón (6 820 toneladas) y los
residuos de la construcción y demolición (6 111 toneladas); en contraste, los
RME que se produjeron en menor volumen anual promedio fueron los
electrodomésticos (22 toneladas), las pilas (34 toneladas) y los lodos de las
plantas de tratamiento de aguas residuales (232 toneladas). En el caso de los
automóviles que terminan su vida útil, en el mismo periodo se desecharon en
promedio 805 202 unidades por año.
La gran diversidad de sustancias químicas que
existe en la actualidad, si bien es cierto que ha servido para mejorar
significativamente el nivel de vida de la población, también ha ejercido una
presión importante sobre el medio ambiente y la salud humana. Una vez
finalizada la vida útil de muchos de los productos que se fabrican a partir de
estas sustancias o que las contienen, se convierten en desechos que ponen en
riesgo la salud de las personas o pueden causar daños al medio ambiente. Entre
estos desechos se encuentran los residuos peligrosos, definidos como aquellos
que poseen alguna de las características CRETIB que les confieren peligrosidad
(corrosividad, C; reactividad, R; explosividad, E; toxicidad, T;
inflamabilidad, I; o ser biológico-infecciosos, B), así como los envases,
recipientes, embalajes y suelos que hayan sido contaminados, según lo establece
la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR).
Las industrias generadoras de RP que mayores volúmenes generaron entre 2004 y
2011 fueron la química (201 782 t; 10.5% del total de RP generados), metalúrgica
(186 393 t; 9.7%), automotriz (170 194 t; 8.9%), servicios mercantiles (111 907
t; 5.8%) y la de equipos y artículos electrónicos (85 283 t; 4.4%).
Bibliografía:
SEMARNAT. Informe de la Situación del Medio
Ambiente en México al 2012, Capitulo 7: Residuos. Páginas 318-360.



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